Se trata de aplicar sobre la piel un agente químico que acelera el proceso normal de expoliación produciéndose después una posterior regeneración y mejora de su apariencia. Los peelings pueden ser más o menos profundos dependiendo del problema que se quiera tratar, con ellos se puede mejorar desde arrugas finas, pigmentaciones superficiales hasta arrugas marcadas, queratosis seborreicas, cicatrices de acné, melasmas, etc.

Antes de la realización de un peeling se debe hacer un tratamiento que prepara la piel (sobre todo en los peelings medios y profundos), con unas cremas que se aplicaran en su domicilio, con el fin de mejorar la posterior penetración del producto y disminuir así sus efectos secundarios.

Después del tratamiento se observa un aspecto más saludable de piel, que aumenta su tersura y elasticidad disminuyendo los signos de envejecimientos, las manchas, arrugas finas y pequeñas irregularidades.

Posibles complicaciones:

  • Infecciones de la piel por virus o bacterias.
  • Retraso en la curación y enrojecimiento que puede durar unos meses.
  • Cicatrices hipertróficas y queloides.
  • Hipo o hiperpigmentaciones.